domingo, 15 de julio de 2018

¡GIRALDA!, JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


Giralda, ¡qué bonita
me pareces, Giralda- igual que ella,
alegre, fina y rubia-,
mirada por mis ojos negros- como ella-,
apasionadamente!
¡Inefable Giralda,
Gracia e 
intelijencia
, tallo libre
-¡oh, palmera de luz!,
¡parece que se mece, el viento, el cielo!-
Del cielo inmenso, el cielo
Que sobre ti –sobre ella- tiene,
Fronda inefable, el paraíso!
 


Ante oculos neros  poetae (sic dicit de se ipso) quibus studiose adspicit, Giralda apparet  et laudata est  tanquam si laeta mulier adesset .Ex omnibus pyropis ab Johanne Raymondo  dedicatis mihi optimus videtur  cum eam  truncum liberum vocat, sed alii non vexationes putandi sunt

viernes, 15 de junio de 2018

UN PAPA SEVILLANO, RAFAEL SERRANO BELLO


El ruso también repara en que la ciudad está inmersa en luz, que una claridad que es la antítesis del recogimiento dibuja cada detalle más fielmente de lo que el ojo está acostumbrado; recuerda la misma sensación que cuando vio un año atrás un televisor de alta definición. Pensó que unos ciudadanos que vivían al respirar aquella luz debían de haber desarrollado un concepto propio de lo que era la divinidad que quizá haría bien en no discutir. Si fijaba la vista en un punto, el resto parecía de cristal. Quizá en aquella ciudad los objetos no sólo reflejaban la luz, sino que también la generaban.
Como si fuera una compensación por la terrible jornada de viaje, en aquella urbe de diamante aparece un río. El cardenal ruso observa, maravillado, que hay palmeras.
- ¡Hay palmeras!- comparte, por fin, sobrepasado, con el hondureño. Éste, por cortesía, mira al exterior, y concede un derrumbado ¡ah!


Tantum lumen de lumine  in illa urbe crescebat ut homo in Russia ortus cogitaret non solum res reflectere lumen sed etiam ipsas generare id

Duo homines inter palmas  quaerendo perfectum Papam proficiscuntur. Si eum inveniunt , Papam Hispalensem habebimus.


Un Papa sevillano, Rafael Serrano Bello, pág 65

martes, 15 de mayo de 2018

LO QUE CUENTA ES LA ILUSIÓN, IGNACIO VIDAL-FOLCH (II)


En 1994 Riqueni compuso una versión para guitarra de la marcha procesal ‘Amargura’, de Font de Anta, himno oficioso de la Semana Santa sevillana, que conmocionó al público; pero ‘su’ virgen, su devoción, es la Esperanza de Triana:
- … Un día, estaba yo no sé dónde y me sonó en la cabeza una melodía, una escala, y sobre esa escala he construido una marcha que, lo digo sin vanidad, refleja todo lo que dice mi virgen en la calle … Cómo se menean los faldones, cómo caen los pétalos de rosa …, cómo se mece… Yo, si estoy contento, es por nada, porque creo que la música no es mía, viene de Dios y él me la ha regalado. ¡Eso es suerte! No la puedes buscar, no te llegaría
(…)
Es verdad que no tiene sentido intentar describir la música de Riqueni. No vale la pena intentarlo. Más útil sería ir a Sevilla en Semana Santa y ver esa virgen de la Esperanza ( y de paso también a la Amargura)



Antequam  opus ad maiorem gloriam Dei matris citharaedus Riqueni composuerat, poeta Virgilius canebat:Sicelides Musae,paulo maiora canamus. Ignatianum consilium videndi Spei Virginem et audiendi Hispalenses Musas  iustum et necessarium mihi videtur

Lo que cuenta es la ilusión, Destino, pág 126

domingo, 15 de abril de 2018

RECUERDO DE LUIS CERNUDA, JOSÉ ANTONIO MUÑOZ ROJAS


Luis Cernuda era en nuestra imaginación el solo habitante de una Andalucía de delicia y de encanto por él compuesta, bella e indolente, desceñida y en descuido. Tras él aparecía una Sevilla de frescor y claridad, muy fina y temblorosa



Ante sollicitos Cernudae oculos Hispalis, quamvis una sit, duplex ostenditur:illa  lepida et paulum curata quae colorem specialem habet, et altera cum quadam turri quam non quisquam habet

jueves, 15 de marzo de 2018

LA MADEJA Y EL DO, JEAN CHRISTOPHE GARCÍA-BAQUERO

La cuestión es que al sevillano y al sureño en general, el hecho de que un extranjero busque en ellos la versión sublimada y falsa de su carácter ‘típico’, en vez de molestarle, le halaga. Sevilla fue capital económica hace siglos y esto se ha plasmado en su monumentalidad. El sevillano guarda conciencia de una cierta grandeza de antaño y tal es su ego ciudadano que ha terminado por adoptar los patrones de conducta idealizados por los extranjeros. Haciendo suyo ese llamado carácter típico del sur o gracia, que supuestamente nos da el clima, cuando no es en absoluto generalizado; además, es una respuesta esporádica, cruda y surrealista a nuestra trágica falta de medios. ‘En Sevilla se vive muy bien’ es la frase que más se puede oir. ¿Por qué? ¿Por el sol? ¿Por las tapas? ¿Crees que son razones? En Sevilla viven bien unos cuantos. El sevillano sobreactúa, se interpreta asímismo en un papel otorgado por los extranjeros que le han acariciado su megalomanía. Y el sevillano ya no actúa así sólo con los ‘guiris’ sino con sus semejantes




Cum Hispalenses (hoc pertinet ad omnes et omnes et omnia, sine dubio )  speculum adspiciunt, hoc reddit talem imaginem ab aliis creatam ut   per urbes, provincias, etiam barbaras nationes transferatur, oblita vera natura et nescientibus ipsis quare sint  portentosi. Sic dicit Licor 43 :Fama volat

jueves, 15 de febrero de 2018

EL TEJADO DE VIDRIO, ANDRÉS TRAPIELLO

Me habría gustado ser el que puso el nombre a ciertos ríos, a ciertas calles de Sevilla, a tantos pueblos españoles: el río Duero, Calle del Aire, Arcos de la Frontera


Desiderata imposibilia
Utinam ego essem qui  nomen quibusdam fluminibus, quibusdam  Hispalis viis, tot Hispanis populis dedisset : flumen Durius, Aeris Via, Confinii Arcus
El tejado de vidrio, Pre-Textos, pág 183

lunes, 15 de enero de 2018

LA GUARDIA, JUAN GOYTISOLO

La calle Mayor me hizo pensar en la de las Sierpes de Sevilla: las mesas de los bares y cafés invaden la calzada y los transeúntes deben abrirse camino por en medio. No vimos ninguna mujer. Los hombres charlaban apaciblemente entre ellos y los limpiabotas iban de un lado a otro con sus betunes y cepillos


Omnium urbium Via Maior appellatur ubi mercatus et tabernae potoriae copiose sedent. Ambulare  sine studio nec cogitatione per hanc viam gratum est dum gerimus communem delectationem  , id est, videre et videri