Estuve en Sevilla y se abrió el cielo. Sevilla, que es la ciudad de la medida, se transforma cuando llueve en la ciudad de la exageración. Pero una vez más –y van…–, comprobé que es muy complicado reunir tanta belleza como la que Sevilla regala. Los jacarandas van hacia la desnudez del otoño, las buganvillas se mantienen a duras penas y al azahar le aguardan muchos meses para estallar en primavera. Por la calle San Fernando circula el tranvía con más corto recorrido de Occidente.
Fama est pluviam in Hispali esse prodigium ,ergo ille Ussia cuius gratia complebat libros et conloquia, dat pulchritudinis talis fidem ut fiat difficile ferendi
