Una vez cruzada la puerta del Rectorado, Víctor sintió el sedante frescor de la piedra fría que le calmó los vapores provocados por el intenso calor externo. El vasto espacio empedrado, en cuya izquierda se encontraba la casa hermandad de los Estudiantes, contaba con dos majestuosas escaleras de mármol que daban acceso al paraninfo de la Universidad. Una vez cruzada la entrada, se sucedían los patios porticados en los que se organizaban los nazarenos de los Estudiantes antes de su salida en procesión, que tenía lugar el martes Santo
Porta rectrice inita, duo sensus Victore potiuntur : Odor aeternus liliorum quae Christum totiens ornaverunt et rythmus profanus Carmenis de amore volubili qui venit et vadit

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