jueves, 15 de octubre de 2026

DIÁLOGO CON LA MUERTE, ARTHUR KOESTLER

 La experimenté por primera vez un día o dos después de haber sido trasladado a la cárcel de Sevilla. Me hallaba de pie junto a la ventana retranqueada de la celda número 40 y, con un trozo de muelle que había sacado de mi colchón, garabateaba fórmulas matemáticas en la pared

 Incredibile creditu est ut ille qui   vacuas domus paeninsulae  descripserit , oblitus sit indicere hanc carcerem   ubi  ille saggitarius  Odisseus  tempus dulcorare mathematico modo tentabat. 


 

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