- Guardará bien mis cabellos, ¿verdad?- me dijo ella- . A todos les gustaban mis cabellos. Y si no me llego a morir, vamos a Sevilla. ¿Si? ¡Es tan bonito Sevilla! Por la tarde, en las Delicias, todo el mundo lleva flores en la mano
Admoneat
anima dormita, contemplans ut mors adveniat tam tacita! Verum est, sed
antea, eamus Hispalim, et cave aliquod meorum capilorum maneat.
